colección copas

¿Cuántas historias caben en una copa de vino?

El líquido irrumpe y se arremolina en el cristal, mientras la luz revela sus tonalidades: rojos intensos y destellos claros que permanecen, como las sensaciones que se aferran al cuerpo incluso cuando el recuerdo comienza a desvanecerse.

Al fondo, la oscuridad no es vacío, sino memoria, fragmentos borrosos, manchas difusas de lo que alguna vez fue nítido y ahora apenas se sostiene entre lo real y lo imaginado.

La plática fluye igual que el vino, desdibujándose en el tiempo, lo que se dijo se pierde, lo que se sintió permanece, como el buqué...